Oliver Bearman califica de excesiva su sanción tras el contacto con Pierre Gasly en Austin
El piloto británico de Haas cuestionó el castigo de diez segundos impuesto por los comisarios en el Gran Premio de Estados Unidos tras tocar al Alpine de Pierre Gasly.

La disputa por ingresar a la zona de puntos durante el Gran Premio de Estados Unidos dejó secuelas costosas para Oliver Bearman. Tras una largada favorable en el Circuito de las Américas donde avanzó dos posiciones en el primer giro, el volante de Haas intentó superar a Pierre Gasly por el interior de la curva trece en la segunda vuelta. La maniobra terminó en un contacto que los comisarios de la Federación Internacional del Automóvil sancionaron con diez segundos de recargo, una resolución que el británico catalogó de desproporcionada.
Durante la acción, Bearman colocó dos neumáticos sobre el piano interno para intentar eludir el impacto ante el cierre de espacio, pero su neumático delantero izquierdo rozó el pontón del bólido de Alpine. El choque generó averías significativas en ambas unidades. Para el joven corredor, el desenlace debió ser catalogado como un lance común de competencia, especialmente al compararlo con resoluciones de cinco segundos o episodios sin castigo que se han presentado a lo largo de la presente campaña.
El británico explicó que su monoplaza se encontraba emparejado lo suficiente para exigir margen de maniobra sobre el asfalto. Al advertir que Gasly apenas le concedió medio ancho de auto, trepó al borde de la pista sin bloquear ruedas ni perder el control, pero la física le impidió esfumarse de la trayectoria. Desde su perspectiva, recibir una penalización de diez segundos bajo tales circunstancias no refleja la naturaleza de la maniobra.
El aspecto deportivo de la carrera de Bearman quedó liquidado por los daños mecánicos derivados del toque. Aunque el contacto inicial pareció menor, aflojó el fondo plano del coche. La pieza comenzó a vibrar con intensidad y terminó por desprenderse tras unas cuantas vueltas, provocando una caída drástica en el rendimiento aerodinámico del monoplaza.
La pérdida de ritmo fue tan severa que, de un giro a otro, el piloto llegó a ceder cerca de ocho décimas de segundo únicamente en el primer sector del trazado texano. Al advertir la degradación de su vehículo, Bearman optó por no obstruir a su compañero de garaje, Esteban Ocon, cediéndole el paso en la vuelta once con el objetivo de resguardar la estrategia de Haas en su lucha directa por el campeonato frente a Audi.
Fuentes consultadas: motorsport.com.




