San Lorenzo consuma su colapso en 2026 tras quedar eliminado de los playoffs
La caída frente a Platense dejó a San Lorenzo sin actividad oficial hasta 2027, en un año marcado por la inestabilidad institucional y cuatro técnicos distintos.

El ciclo competitivo de San Lorenzo en 2026 concluyó este 6 de noviembre con una caída 0-2 ante Platense. El elenco de Boedo dependía de una victoria para acceder a la fase de playoffs del Clausura; sin embargo, el tropiezo sepultó cualquier posibilidad deportiva y prolongó una pronunciada sequía que marginará al primer equipo de competencias oficiales hasta enero próximo, dejándolo además desprovisto de certámenes internacionales rumbo a 2027.
La despedida prematura expone la fragilidad de una institución que no logró estabilizarse en ningún momento del calendario. En los últimos doce meses, el banquillo azulgrana registró el paso de cuatro directores técnicos. Néstor Gorosito apenas resistió ocho compromisos al inicio de la campaña, racha que incluyó una dolorosa derrota en el clásico frente a Huracán dentro del Nuevo Gasómetro, recinto donde el club no caía ante su tradicional rival desde hacía un cuarto de siglo.
La salida de Gorosito abrió el camino para el regreso de Ruben Darío Insua, cuya gestión intentó apaciguar el descontento de las gradas sin conseguir la regularidad deseada. Más tarde, la etapa bajo la conducción de Álvarez apenas ofreció destellos fugaces que terminaron diluyéndose en el Apertura mediante una eliminación por penales. Sumadas las frustraciones en la Copa Argentina y la Copa Sudamericana, el balance del año dejó once tropiezos en total.
La turbulencia deportiva corre en paralelo a un constante desfile en la cúpula administrativa. La entidad acumula tres gestiones en un lapso de tres años: Marcelo Tinelli dejó el cargo en 2022, Marcelo Moretti asumió en 2023 tras las urnas, Sergio Costantino completó un breve mandato entre diciembre de 2025 y junio de 2026, y actualmente Marcelo Culotta encabeza la directiva con poco más de 150 días de labores, en medio de reclamos salariales, inhibiciones económicas y deudas acumuladas.
En medio de un panorama ensombrecido por la fractura financiera, el único suceso favorable para la parcialidad azulgrana fue la restitución de 8 mil 345 metros cuadrados anexos en Boedo. No obstante, el anhelado retorno integral a Tierra Santa permanece estancado, mientras la afición despidió el año bajo la lluvia con cánticos de protesta hacia los responsables del momento que atraviesa la institución.
Fuentes consultadas: ole.com.ar.




