A partir de un relevamiento que detectó más de 5.500 mensajes explícitos
A partir de un relevamiento que detectó más de 5.500 mensajes explícitos, organizaciones solicitaron modificar los controles vinculados a los partidos de la Premier League y declararlos "de alto riesgo".

A partir de un relevamiento que detectó más de 5.500 mensajes explícitos, organizaciones solicitaron modificar los controles vinculados a los partidos de la Premier League y declararlos "de alto riesgo". Para la organización, las respuestas convencionales de las redes sociales resultan insuficientes.
Un estudio detectó miles de publicaciones discriminatorias durante el Mundial y reclamó medidas preventivas para evitar nuevas escaladas de odio. El planteo fue realizado por HOPE Not Hate, que pidió al gobierno británico y a Ofcom, ente regulador de comunicaciones británico, reforzar la supervisión durante acontecimientos deportivos de gran exposición.
El análisis contempló 300 mil publicaciones en X relacionadas con la participación de Inglaterra en el Mundial. De ese universo surgieron más de 5.500 mensajes con contenido racial explícito.
La proporción, sin embargo, creció considerablemente durante los partidos: los contenidos abusivos llegaron a representar entre el 4% y el 5% de las publicaciones monitoreadas. El mayor incremento se produjo después de la derrota ante Argentina en semifinales, cuando volvió a registrarse una fuerte escalada de ataques.
Jude Bellingham concentró la mayor cantidad de mensajes racistas, mientras que Kobbie Mainoo y Bukayo Saka aparecieron entre quienes tuvieron una proporción más elevada de agresiones en relación con sus menciones totales. Djed Spence, por su parte, recibió ataques de carácter islamófobo.
Los investigadores también identificaron un patrón de amplificación mediante cuentas virales y perfiles de gran alcance, lo que recordó también la campaña en contra de Argentina que contó con enormes indicios de orquestación. De acuerdo con el informe, parte de las agresiones no surgió de manera aislada, sino que fue potenciada por usuarios que impulsaron determinadas publicaciones y favorecieron campañas de confrontación y acoso.
Bloquear cuentas individuales o restringir el acceso a menores de 16 años no atacaría el funcionamiento de los sistemas de recomendación, señalados por favorecer contenidos capaces de generar interacción, tráfico y ganancias publicitarias. Patrik Hermansson, investigador senior de HOPE Not Hate, sostuvo que existe un comportamiento que puede anticiparse.




