Jorge Lorenzo, campeón del mundo de MotoGP: "He estado a punto de quedarme paralítico y renuncie a 6.000.000 de euros para decir basta y…
El ex piloto de MotoGP mallorquín ha compartido en un podcast algunas de sus vivencias más extremas en el mundo de la competición.

Motos Noticia 20 ago 2026 - 09:30 Alicia Pérez Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google. Guardar El ex piloto de MotoGP mallorquín ha compartido en un podcast algunas de sus vivencias más extremas en el mundo de la competición.
El expiloto mallorquín, cinco veces campeón del mundo y una de las figuras más destacadas de la historia del motociclismo, ha hablado abiertamente sobre la exigencia de la competición, la relación con su padre, las graves lesiones sufridas durante su carrera y la decisión de retirarse antes de tiempo. Durante la conversación, Lorenzo reconoció que su carrera estuvo marcada desde la infancia por una preparación extrema y por el objetivo de convertirse en campeón del mundo.
Su padre, Chicho Lorenzo, comenzó a entrenarle cuando apenas tenía tres años y construyó para él su primera motocicleta con piezas usadas, un motor de Puch y materiales reciclados. Desde entonces, el motociclismo se convirtió en el eje de su vida y en la vía para alcanzar el éxito. “ Era hipercompetitivo desde pequeño ”, explicó el expiloto. Lorenzo recordó que ya en la escuela buscaba cualquier oportunidad para competir y que, cuando sus padres se separaron, tomó una decisión poco habitual para un niño de diez años. Su hermana se marchó con su madre, mientras que él eligió quedarse con su padre porque consideraba que así tendría más posibilidades de convertirse en piloto profesional.
La relación entre ambos estuvo marcada durante años por la disciplina y la exigencia. Lorenzo describió a su padre como una persona muy estricta, con una metodología de entrenamiento inspirada incluso en la gimnasia y la natación. Chicho anotaba los tiempos y corregía cada detalle de la conducción de su hijo, en una dinámica en la que, según el propio Jorge, casi toda la relación familiar giraba en torno a las motos. El campeón español admitió que aquel proceso le permitió alcanzar sus objetivos, aunque también tuvo un coste personal. “Me faltó cariño”, reconoció durante la entrevista.
A su juicio, podría haber sido más feliz durante su juventud si hubiera disfrutado de una vida más normal, pero también considera que quizá habría tenido que trabajar hasta los 65 años. Por eso, pese a las dificultades, asegura que no cambiaría el camino que recorrió. Su estreno se produjo en el Gran Premio de España de 2002, en el circuito de Jerez, ante una gran expectación mediática. El piloto recordó la emoción de pista con algunos de sus ídolos y explicó que, en aquella primera etapa, los nervios afectaban a su rendimiento en carrera.
Con el paso del tiempo, aprendió a controlar la presión y a gestionar mejor sus emociones. En sus primeros años fue conocido por su estilo agresivo y por protagonizar adelantamientos y remontadas arriesgadas. Sin embargo, su evolución deportiva llegó cuando comprendió que no siempre debía ganar una carrera para seguir avanzando en la lucha por un campeonato. La regularidad le permitió conquistar su primer título mundial en 250cc en 2006.
No obstante, las lesiones terminaron condicionando sus últimos años como piloto. Lorenzo explicó que llegó a sufrir daños importantes, incluidas fracturas vertebrales y múltiples operaciones en la clavícula. En 2019, después de una complicada temporada con Honda, decidió poner fin a su carrera profesional. La retirada se produjo cuando todavía tenía un año de contrato por delante. “ Estuve a punto de quedarme paralítico ”, afirmó el expiloto al recordar aquel periodo. Según explicó, renunció a una cantidad situada entre cinco y seis millones de euros para abandonar la competición y empezar a disfrutar de la vida.
La decisión no fue sencilla, pero Lorenzo consideró que continuar compitiendo podía poner en riesgo su salud. Después de años de sacrificio, entrenamientos y presión constante, optó por priorizar su bienestar personal. El mallorquín explicó que la competición de alto nivel le había impedido disfrutar de experiencias cotidianas como ir al cine, quedar con amigos o llevar una vida alejada de los circuitos.
Actualmente, Lorenzo asegura que mantiene su carácter perfeccionista, aunque intenta combinarlo con una mayor capacidad para disfrutar. También ha comenzado una nueva etapa vinculada a la creación de contenido y a los medios digitales. En ese ámbito, analiza sus propios proyectos con la misma meticulosidad con la que estudiaba sus carreras, pero reconoce que ahora puede permitirse vivir sin la presión de tener que ganar cada domingo.
La entrevista muestra el lado más personal de un campeón acostumbrado a competir al límite. Más allá de sus títulos y de sus duelos en MotoGP, Jorge Lorenzo describe el precio físico y emocional de una carrera construida desde la infancia. Su retirada, lejos de representar una derrota, fue para él una forma de recuperar el control sobre su vida y de poner fin a una exigencia que había comenzado cuando apenas era un niño.
Contenido original de DelDeporte.com · Redacción propia · Política editorial · Correcciones




