Históricamente, el mercado de fichajes de verano siempre ha sido uno de los principales focos de atención del
Históricamente, el mercado de fichajes de verano siempre ha sido uno de los principales focos de atención del público, debido a las emociones que genera: ilusión, alegría, tristeza, decepción, rabia,.

Históricamente, el mercado de fichajes de verano siempre ha sido uno de los principales focos de atención del público, debido a las emociones que genera: ilusión, alegría, tristeza, decepción, rabia,.
Consecuentemente, en algunas ocasiones, el ‘bombazo’ no se trata de un fichaje, sino del fracaso de un movimiento que ya se daba por hecho. En el verano de 2003 se sucedieron dos casos.
Para ello, el Barça tuvo que interceder en una operación que ya estaba avanzada, ya que el brasileño tenía casi todo cerrado para jugar en Old Trafford. La buena relación entre el responsable de Nike en España y el vicepresidente del Barcelona, Sandro Rosell, fue una de las principales razones por las que ‘Dinho’ acabó vistiendo la elástica azulgrana.
No hay que viajar mucho en el tiempo ni irse muy lejos para encontrar el siguiente caso de fichaje fallido. El club monegasco abandonó la idea de incorporarlo y el guardameta catalán tuvo que recuperarse en solitario en Alemania.
Una vez operativo para jugar, firmó por el Manchester United, donde estuvo a la sombra de De Gea. En una operación que se alargó hasta los últimos segundos del mercado, David De Gea tenía las maletas preparadas para viajar a Madrid y Keylor Navas, igual, pero para dirigirse a Manchester.
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