Hermann Maier: 25 años del accidente que convirtió a una leyenda en mito
Maier tenía entonces 28 años y estaba en la cima absoluta de su carrera. Acababa de ganar la Copa del Mundo por tercera vez, dos medallas de oro olímpicas y doble campeón mundial. Además, venía de una.

Maier tenía entonces 28 años y estaba en la cima absoluta de su carrera. Acababa de ganar la Copa del Mundo por tercera vez, dos medallas de oro olímpicas y doble campeón mundial. Además, venía de una concentración de verano en Chile y estaba, según él mismo diría posteriormente, en una forma física excepcional.
Hermann Maier en el hospital de Salzburgo en 2001 Los Juegos Olímpicos de Salt Lake City eran en febrero de 2002. Habían pasado solamente cinco meses y Maier se empeñó en intentar llegar. En enero de 2002 tuvo que admitir la realidad. Los huesos estaban soldados y había recuperado fuerza muscular, pero todavía tenía problemas de sensibilidad nerviosa y la pierna no estaba preparada para la alta competición. Finalmente renunció a los Juegos. Eso fue probablemente fundamental. Porque entonces dejó de perseguir un milagro inmediato y empezó una rehabilitación de verdad.
El, aproximadamente 17 meses después del accidente, Maier volvió oficialmente a competir en la Copa del Mundo en Adelboden, en un Gigante. Fue 31.º, quedándose fuera de la segunda manga por muy poco. Pero para Maier e incluso para la afición, aquello fue una victoria.
Hermann Maier celebra su victoria en el Super-G de Kitzbuehel en 2003 Y no fue una casualidad. Dos meses después, en noviembre de 2003, ganó el Super-G de Lake Louise. También ganó el Descenso de Beaver Creek unos días después, y volvió a acumular victorias durante aquella temporada.
Y espera, que todavía tenía más. En 2005 Maier tenía 32 años y ese año Bormio organizó el Mundial de esquí alpino. Y allí sobre otra de las pistas más exigentes del circuito, la Stelvio, volvió a conseguir algo que parecía todavía más improbable unos años antes: Campeón mundial en Gigante.
Hermann Maier celebra su oro en Bormio 2005 Según se puede leer en la web de la FIS, después del accidente volvió a modificar su manera de esquiar. Su estilo anterior era extremadamente agresivo y asumía enormes riesgos. Tras la lesión aprendió a controlar aquella agresividad y a encontrar un equilibrio entre agresividad y seguridad. Es decir, que no volvió exactamente siendo el mismo Maier, sino un Herminator algo más controlado, pero seguía siendo tremendamente rápido.
Y bueno, llegó lo que finalmente le convertiría en quizás 'la leyenda' del esquí alpinó: Turin 2006. Cuatro años después de haberse perdido Salt Lake City por aquella pierna, Maier volvió a disputar unos Juegos Olímpicos. De Italia a sus 33 años se volvió con una plata en Super-G y un bronce en Gigante. Además terminó sexto en descenso.
Es el tercer corredor con mas victorias masculinas tras Ingemar Stenmark y Marcel Hirscher y empatado demomento con Marco Odermatt. Hermann Maier posa con algunos de los Globos ganados en la Copa del Mundo de esquí Maier había construido su reputación sobre la idea de que era prácticamente indestructible. El accidente de Nagano de 1998 había contribuido a crear esa spués ganó dos oros olímpicos. De ahí nació en buena medida el sobrenombre de " Herminator ".
Pero el accidente de 2001 fue diferente. Esta vez no había nieve. No había una carrera. No había una caída espectacular delante de millones de espectadores. Era simplemente un accidente de carretera que podía dejarle sin pierna y sin carrera. Y durante las primeras semanas, Maier tuvo que aceptar algo que probablemente nunca había tenido que aceptar como deportista: no podía decidir cuándo volvería. Los médicos, la cirugía, la infección, la consolidación ósea, los nervios y la rehabilitación mandaban.
Por eso, si hoy, 25 años después, tuviera que elegir cuál fue la verdadera hazaña de Hermann Maier, yo no elegiría ni siquiera la victoria de Kitzbühel de 2003. Elegiría la temporada entera de 2003-04. Porque ganar Kitzbühel podía ser un milagro (como vemos a veces en los Juegos Olímpicos). Pero ganar la Copa del Mundo absoluta significaba que, después de todo lo ocurrido, durante meses había sido capaz de esquiar mejor que prácticamente todos los mejores esquiadores del planeta. Y eso convierte su accidente del y su posterior regreso en una de las historias de recuperación más extraordinarias de toda la historia del deporte.
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