El ‘monstruo’ de BMW que vigila a las MotoGP
El Safety Car equipa un motor V8 biturbo de 4,4 litros completado por un sistema eléctrico, que desarrolla 727 CV. AS se sube a su interior para descubrirlo.

El Safety Car equipa un motor V8 biturbo de 4,4 litros completado por un sistema eléctrico, que en conjunto desarrolla 727 CV. AS se sube a su interior para descubrirlo en acción. El horizonte siempre está despejado cuando MotoGP apaga el semáforo. Pero a su espalda, los pilotos van escoltados por un personaje a la sombra que ha demostrado como, la velocidad, no es territorio exclusivo de las motos. Cuando la pista exige garantías o verificaciones, entra en escena otro de los grandes protagonistas del campeonato: el BMW M5 Touring que se encarga de velar por la seguridad de los pilotos como Safety Car.
Por mucho que a primera vista parezca imposible que un coche que supera los cinco metros de longitud y las dos toneladas y media de peso sea capaz de cumplir con ciertas exigencias sobre el asfalto, solo hacen falta 3,5 segundos para cambiar de opinión. Ese fue el tiempo en el que el BMW M5 Touring de MotoGP pasó de 0 a 100 km/h en la recta principal del Circuito de Barcelona Cataluña y mucho más, del que necesitamos para entender que este modelo se ha desarrollado para rodar al límite, sin perder estabilidad en un escenario tan exigente como el de la competición.
El familiar híbrido enchufable que lidera la flota de seguridad del Mundial, trabaja un motor V8 biturbo de 4,4 litros completado por un sistema eléctrico. La combinación desarrolla 727 CV de potencia y un par máximo de 1.000 Nm, que lo convierten en el Safety Car más potente utilizado hasta la fecha en MotoGP; donde BMW trabajo como coche oficial dese 1999. Para conseguirlo, este prototipo que deriva del M5 Touring de producción, ha incorporado modificaciones específicas para su labor en el campeonato. En el interior, arneses de seis puntos, componentes aerdinámicos y barras de seguridad.
A primera vista, pasos de rueda ensanchados, apéndice delantero y difusor trasero modificados y una decoración especial con la que hacer honor a la conexión entre circuito y carretera de la marca.
En el caso de este BMW, el Safety Car de MotoGP deja claro desde el primer momento que su entorno natural es el circuito. Incluso en una jornada con bajas temperaturas en el asfalto, el agarre nunca fue una peocupación. En marcha, la sensación de confianza no desaparece en las curvas rápidas o unos cambios de dirección que, una vez quedan atrás, encuentran una respuesta inmediata por parte del motor. Cada aceleración te recuerda a modo de empujón hacia unos asientos Recaro la potencia de la máquina, que hace pasar desapercibido su peso a través de un chasis y un sistema de tracción total que aportan seguridad y, sobre todo, emociones.
Porque este M5 diseñado para proteger a los pilotos, también lo ha hecho para disfrutar al volante. y como acompañante.
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