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El enigma físico de Marc Márquez, el piloto que tiene prohibido dormir del lado derecho y que lucha por otro Mundial con un brazo y medio

El campeón de MotoGP sigue sin sentirse cómodo tras la novena operación en siete años en la extremidad que se dañó en 2020, pero cree fervientemente en la reválida del título.

Steven Cudriz·
El enigma físico de Marc Márquez, el piloto que tiene prohibido dormir del lado derecho y que lucha por otro Mundial con un brazo y medio

El campeón de MotoGP sigue sin sentirse cómodo tras la novena operación en siete años en la extremidad que se dañó en 2020, pero cree fervientemente en la reválida del título Los focos suelen enfocarle siempre, pero cuando el paddock desfila hacia Aragón, también recaen sobre él las miradas del resto de pilotos de la parrilla. Marc Márquez, dominador absoluto en el circuito de Motorland, no rehúye del favoritismo en un trazado donde ha ganado en siete ocasiones de 11 posibles en MotoGP, con dos dobletes consecutivos desde que se unió a Ducati en 2024.

A pesar de que busca todavía su mejor condición física encima de la moto tras operarse del hombro derecho en mayo, su novena operación en dicho brazo en siete años, el defensor de la corona planea ir a por todas este fin de semana para cumplir con su hoja de ruta hacia el décimo título mundial, el octavo en la categoría reina. “Si queremos luchar por el campeonato, aquí tenemos que estar delante de nuestros rivales”, explica sin tapujos.

Pero para estarlo, Márquez deberá cambiar su aproximación al fin de semana, al menos en el plano físico. “Debo tenerlo todo muy bien calculado para luchar por victorias. Donde no me llegue el físico tiene que llegar la mente”, afirma el 93, que reconoce además estar cansado por tener que responder a preguntas y repreguntas sobre su magullada extremidad. Normal después de que en el reciente GP del Reino Unido, una frase a su equipo nada más bajarse de la moto despertara dudas sobre su verdadero estado físico.

No tenía control sobre mi brazo derecho”, confesó el catalán a la tropa boloñesa tras finalizar séptimo, una imagen que filtró la propia fábrica sin consultarle y ha vuelto a desatar el vendaval mediático.

Lo cierto es que ni él mismo sabe muy bien qué esperar de la extremidad que le apeó cinco años de la cúspide, antes de reconquistar el certamen el curso pasado y romperse de nuevo a la semana siguiente de levantar el título. “En Silverstone vi que todavía no estaba listo. Esperaba llegar mejor de las vacaciones, pero cuando me levanté el domingo ya vi que no podía. Aprendida la lección, intentaré gestionar los viernes para ir creciendo el resto del fin de semana”, concede sobre el asunto, sin entrar en mucho más detalle. “Está claro que ese brazo no está bien, pero va a ganar igualmente”, cuenta una de las personas que más tiempo ha trabajado con él y mejor le conoce.

Es tan bueno que puede ganar incluso así”, concuerda uno de sus jefes técnicos del pasado. La fe de quienes más han trabajado con él a lo largo de su trayectoria también la comparten los miembros de su círculo cercano.

Él y su equipo creen que con el brazo así, todavía puede ganar el título”, apunta otro miembro prominente del paddock. Márquez y su núcleo duro han estudiado con esmero el calendario, y citas como Aragón, San Marino o Austria están marcadas en rojo. También tienen claro dónde tocará defender cada punto con uñas y dientes, trazados como Mandalika donde será difícil contener a sus rivales por el título, desde las Aprilia de Jorge Martín y Marco Bezzecchi hasta otras Ducati, especialmente la de Fabio Di Ginnantonio. “En los circuitos que son favorables, hay que buscar los 37 puntos o estar muy cerca”, señala el 93.

Las cuentas que él y los suyos han hecho les permiten verse arriba del todo a final de curso, especialmente si aquí no fallan. Que Márquez cree también en el título lo ilustra su inquebrantable ética de trabajo y sus palabras de esperanza, que sitúan a las Ducati a la altura de las Aprilia a 22 carreras. Quienes le ven cada día confirman que se entrena a fondo en la pista y, más si cabe, en el gimnasio. “No se guarda nada”, aseguran.

Pero la situación no es ni mucho menos normal: el heptacampeón tiene prohibido dormir hacia el costado derecho por prescripción médica, ha dejado aficiones como las partidas de pádel con los amigos para evitar riesgos innecesarios y las horas con el fisioterapeuta siguen incrementando año tras año. Él se resigna: “Todo esto tiene que ver con las operaciones que he tenido en el brazo”.

Ante tal panorama, se entiende mejor por qué Márquez decidió esconder en primera instancia sus problemas en el brazo a comienzos de año. “La situación ya era suficientemente dura para él como para tener a todo el mundo preguntándole por lo mismo todo el rato”, señala uno de sus asesores, que quita hierro a la filtración de los nuevos problemas físicos. Los médicos que le operaron en mayo para quitarle el tornillo y el fragmento de hueso que le afectaban el nervio radial, con quienes mantiene línea directa, le dicen que es cuestión de tiempo el poder acercarse a su nivel de antaño, cuando vapuleó a la competencia con 11 triunfos de domingo y otros 14 de sábado en 22 citas.

Contenido original de DelDeporte.com · Redacción propia · Política editorial · Correcciones

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