Christian Horner prohibió el nombre de Mercedes en la unidad de potencia de Red Bull
Christian Horner, quien fuera director ejecutivo y jefe de equipo de Red Bull Racing, implementó una directriz en la que prohibía a los empleados de la división de unidades de potencia de la escudería mencionar el nombre de su rival de Fórmula 1, Mercedes.

La iniciativa de Red Bull de crear su propio departamento de motores surgió tras el anuncio de Honda de su retirada de la Fórmula 1 como fabricante original al término de la temporada 2021. Ante esta situación, Red Bull optó por una estrategia audaz: construir sus propios propulsores para enfrentar a los proveedores establecidos como Mercedes, Ferrari y Renault, este último ya fuera de la parrilla.
Aunque se llegó a un acuerdo con Honda para continuar la colaboración bajo la denominación RBPT entre 2022 y 2025, Red Bull ya había forjado una alianza con Ford. El objetivo era desarrollar una nueva unidad de potencia que cumpliera con las regulaciones de 2026, lo que impulsó una agresiva campaña de contratación de personal, liderada por el propio Horner.
Horner detalló en una entrevista con Autosport que, tras un acuerdo con Honda, el personal británico de la compañía se integró al proyecto de Red Bull Powertrains. Además, buscó activamente talento de otras organizaciones. "Estaba entrevistando a mucha gente de Mercedes, tratando de convencerlos de que se unieran a este nuevo y loco proyecto", explicó, usando el éxito de Red Bull en chasis como argumento.
La ausencia de nuevas empresas de motores en el Reino Unido durante 25 años y la "organización estancada" que percibía en Mercedes HPP, facilitaron la captación de talento. Horner convenció a los accionistas de establecer la base en el Reino Unido, en un campus que antes era una fábrica, transformándolo en una moderna instalación en 55 semanas para reclutar personal y desarrollar su propio motor.
Este ambicioso proyecto buscaba emular el éxito previo de Red Bull con Honda, que culminó con el campeonato de Max Verstappen en 2021, rompiendo la hegemonía de Mercedes desde 2014. La estrategia de Horner reflejó la determinación del equipo de desafiar el statu quo y establecerse como un proveedor de motores independiente y competitivo en la Fórmula 1.
Red Bull había tenido una relación compleja con Renault antes de su fructífera asociación con Honda, lo que les permitió volver a ser contendientes por el título a finales de la década de 2010 y principios de los 2020. La decisión de crear su propio motor representa un nuevo capítulo en su búsqueda de la supremacía en el automovilismo.
Fuentes consultadas: motorsport.com.




