Big Ten aprueba regla que impedirá a jugadores de la NFL volver al fútbol americano universitario
El Big Ten prohibió por unanimidad el regreso de jugadores con experiencia profesional a sus universidades para proteger la integridad del deporte.

El Big Ten prohibió por unanimidad el regreso de jugadores con experiencia profesional a sus universidades para proteger la integridad del deporte.
La conferencia aprobó por unanimidad una norma que veta el regreso de jugadores con pasado profesional a sus 18 universidades El Big Ten aprobó este martes de manera unánime una regla que impide que cualquier jugador con pasado profesional vuelva a vestir los colores de una de sus universidades, una decisión histórica que marca un antes y un después en la relación entre la NCAA y la NFL.
Recientemente varios jugadores que ya habían dado el salto al profesionalismo intentaron presionar para regresar a los campus, amparados en fallos judiciales que les otorgaron un inesperado quinto año de elegibilidad. Estos casos obligaron al Big Ten a sentar un precedente para evitar este tipo de intentos.
A statement from the Big Ten on student-athlete eligibility. Con esta normativa, la conferencia traza una línea roja que ningún jugador podrá cruzar al tiempo que cierra la puerta a posibles demandas a futuro. Una vez que un atleta cruce la frontera al deporte profesional, su historia en el fútbol universitario llegará a su fin.
MÁS INFORMACIÓN: Rankings de la pretemporada del fútbol americano universitario: los mejores equipos del país y qué figuras latinas posicionan La normativa es sumamente clara y no deja zonas grises que puedan ser explotadas a futuro. Cualquier jugador que haya tenido contacto formal con el profesionalismo queda permanentemente inelegible para competir en las 18 instituciones que conforman la conferencia, sin importar el tiempo que haya pasado ni el nivel que haya alcanzado.
La regla abarca a tres grupos de jugadores. El primero lo forman los jugadores que se declararon para el draft de la NFL y no retiraron su nombre a tiempo. El segundo incluye a quienes firmaron un contrato con cualquier liga profesional, incluso fuera del fútbol americano. Y el tercero abarca a todos los que figuraron en una plantilla profesional en cualquier momento de su carrera, aunque nunca hayan jugado un solo snap.
La responsabilidad, además, no cae solo sobre el atleta. Si una universidad se atreve a desafiar la norma, su head coach enfrenta una suspensión del 50% de los partidos restantes de la temporada y la institución recibirá una multa económica. El comisionado Tony Petitti confirmó que la conferencia ya evalúa extender esta misma restricción a otros deportes.
Los responsables de esta histórica decisión son Dae’Quan Wright y Zxavian Harris. Wright y Harris, ambos exjugadores de Kiffin Miss, abandonaron sus equipos de la NFL dispuestos a vestir de nuevo los colores universitarios. El tight end se fue de los Browns y el defensive tackle hizo las maletas en Nueva Orleans, ambos con el mismo destino en mente.
La NCAA denunció el efecto desestabilizador que estos fallos provocan en el deporte universitario y pidió al Congreso una ley que ponga orden. Su temor es que el fútbol universitario se convierta en el plan de respaldo de cualquier profesional con años de elegibilidad pendientes.
MÁS INFORMACIÓN: Primera ronda fútbol americano NCAA: equipos, calendario y dónde ver el College Football Playoff 2025 El Big Ten no está solo en esta cruzada. Ese mismo martes, la SEC aprobó una norma todavía más amplia que prohíbe el regreso de jugadores vinculados a la NFL, la NBA, la WNBA y la G League, tanto en fútbol americano como en baloncesto. Dos de las conferencias más poderosas del país movieron ficha en cuestión de horas.
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