Sepa cómo y por qué KTM ha salvado a MotoGP del caos más absoluto
El pasado domingo por la mañana, en el circuito de Silverstone, una de las cunas del ‘motorsport’, antes de que se celebrase el Gran Premio de Gran Bretaña de MotoGP, el Mundial puso punto y final.

Las dos motos de Enea Bastianini, del Red Bull KTM Tech3, seguirán existiendo, de milagro, en 2027. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS El pasado domingo por la mañana, en el circuito de Silverstone, una de las cunas del ‘motorsport’, antes de que se celebrase el Gran Premio de Gran Bretaña de MotoGP, el Mundial puso punto y final (enterró) uno de los conflictos que, de caer del otro lado de la moneda, hubiese supuesto, sin duda, una de las mayores catástrofes de las últimas décadas.
Carmelo Ezpeleta, que, a lo largo del fin de semana, había hablado, personal e individualmente, con cada uno de los representantes de los cinco fabricantes que compiten en el campeonato (Ducati, Aprilia, KTM, Honda y Yamaha) para exponerles los argumentos que, finalmente, desembocaron (afortunadamente para la competición) en que los equipos mantendría las dos motos por piloto, dio por zanjado el asunto, ese domingo, respirando profundamente pues, finalmente, logró salvar las dos motos por piloto sin necesidad de utilizar todas sus armas, aunque las tenía preparadas.
La organización del Mundial de MotoGP, ahora en manos de MotoGP Sports Entertainment Group, o MotoGP SEG o MotoGP Group, tras la adquisición de Dorna Sports por parte del fondo de inversión norteamericano Liberty Media, cuyo presidente y Director Ejecutivo es Derek Chang, en continuo contacto con Ezpeleta, suele aceptar, casi siempre, las propuestas que le llegan procedentes de la MSMA (Asociación de Fabricantes del Campeonato del Mundo de MotoGP), presidida ahora por el italiano Massimo Rivola, máximos responsable del equipo Aprilia Racing, siempre y cuando sean consensuadas por todos de forma unánime.
Pese a tener una idea fija, consolidada y en ningún momento cuestionada por ninguno de los miembros del ‘staff’ de MotoGP Group, en el sentido de que cada piloto debía seguir con dos motos a su disposición durante todo el fin de semana de gran premio, los organizadores esperaron, pacientemente (demasiado pacientemente) a que los fabricantes se pusiesen de acuerdo y, en cuanto pudiesen, elevasen su propuesta a la Comisión de Grandes Premios, organismo integrado por la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), la MSMA, el IRTA (asociación de escuderías) y el promotor MotoGP Group.
El problema y la inquietud de Ezpeleta y Chang fue comprobar, con auténtica sorpresa e, incluso, perplejidad, que los cinco fabricantes eran incapaces de ponerse de acuerdo sobre un tema tan primordial como competir con una o dos motos por piloto.
Es evidente que competir con una sola moto por piloto hubiese cambiado las reglas y expectativas del campeonato, entre otras razones porque ello suponía que, por ejemplo, si un piloto se caía en un entrenamiento, dejaba de entrenarse; si un piloto se caía en la ‘quali’, salía el último; si un piloto se caía en el ‘warm-up’ (entrenamiento previo a la carrera), dejaba de correr, además de desaparecer las carreras ‘flag to flag’, pues el cambio de neumáticos de seco a lluvia sería imposible, dada la enorme complejidad que tiene realizar esa sustitución, en una misma moto, en MotoGP.
Marc Márquez, sin saberlo, ha tenido la suerte de que podrá bajarse de una Ducati para subirse a otra Ducati. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS La esperpéntica discusión, que se planteó, incomprensiblemente, sin el conocimiento de los pilotos, a los que nadie, nadie, consultó (“¿pero a quién se le ha ocurrido lo de la moto única, a quién se le ha ocurrido semejante locura, semejante disparate, semejante despropósito?”, le dijo a El Periódico uno de los cinco campeones del mundo de MotoGP en Sachsenring), arrancó de la propuesta formulada, hace casi diez meses, por Aprilia y secundada, inmediatamente, por Gigi Dall’Igna, el gurú de Ducati, pese a que, en el seno de la fábrica campeona de Borgo Panigale, no todo el mundo, al más alto nivel, estaba de acuerdo con ese disparate.
Transcurridos varios meses sin acuerdo, empezó a ganar fuerza que el verdadero motivo por el que Aprilia y Ducati defendían la propuesta de ‘moto única’ era, simplemente, porque, tras los primeros tests con la nueva moto de 850cc, con menos aerodinámica y menos ayudas al piloto que debutará en 2027, se habían dado cuenta los dos fabricantes italianos que sus motos estaban bastantes décimas de segundo por vuelta por debajo de las de sus rivales KTM, Honda y Yamaha.
¿Por qué, entonces, la propuesta de una solo moto? Muy sencillo: si ellos partían con ventaja en el próximo periplo mundialista, el hecho de que sus rivales (KTM, Honda y Yamaha) no tuviesen en sus boxes dos motos por piloto, les impediría desarrollar su moto (más lenta) hasta llegar a la altura de Aprilia y Ducati. Es más, con una sola moto por piloto es imposible evolucionar y mejorar la moto con la que se empieza el Mundial.
Pese a que finalmente se ha impuesto la lógica, Aprilia y Ducati han salido derrotadas de este envite por la contundente y sabia oposición de KTM a la utilización de una sola moto, lo cierto es que, en Balatón Park (Hungría), KTM llegó a expresar su conformidad con la moto única en un lapsus del que se arrepintió inmediatamente, ya que, al llegar a Assen (Países Bajos), informó a sus colegas de la MSMA que no consentiría la fórmula de una sola moto.
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